Gemma Nieto (Registrado)
No cabe duda de que Jeff Abbott no es un principiante, de hecho así lo atestiguan algunos de los premios que ha recibido a lo largo de su trayectoria literaria –el Agatha y el Macavity, tres veces finalista del Edgar y dos del Anthony–; su prosa es fluida y correcta, cuenta con buenos diálogos y presenta un primer capítulo que engancha al lector. Sin embargo, no ha conseguido redondear las emociones de los personajes a pesar de haberse documentado concienzudamente sobre los problemas mentales que retrata en la obra: el estrés postraumático. Este hecho deriva directamente en otro: que tampoco consigue trasmitir ese Miedo (que da título a la novela) al lector, y la obra se queda en un simple thriller de acción, que no es poco. Por su parte, el autor, primando siempre la acción, no suele adelantar hechos o características de sus personajes que luego resultarán vitales para el desenlace de las subtramas y prefiere hacerlo sobre la marcha. Esto provoca la sensación de que se saca “conejos de la chistera” cada vez que necesita resolver algunas situaciones delicadas de la obra. Igualmente, no tiene en cuenta las sesiones de tortura que sufren algunos de los personajes para, apenas dos páginas después, hacerles correr como posesos o realizar esfuerzos físicos imposibles con sus heridas. Da la sensación de que ha debido pensar que con una acción trepidante se podía permitir el lujo de obviar la credibilidad. Así mismo, no se recrea lo suficiente en las escenas, ni las describe en la amplitud necesaria, y el lector no consigue ubicarse de una forma adecuada en cada una de ellas. En ocasiones no sabe dónde se encuentran los personajes, de tal forma que la narración no resulta nada visual. Sí que sabe manejarse con total soltura en una narración trepidante que no permite un respiro, algo que consigue con la alternancia de capítulos cada uno de ellos dedicado a una subtrama. Aunque es cierto que ha complicado innecesariamente el argumento haciendo que los personajes corran de un lado hacia otro, en ocasiones sin necesidad. De cualquier forma, lo que a Jeff Abbot le falta no es otra cosa que redondear la novela, crear el ambiente que le falta y hacer un poco más de caso a lo que sus personajes le están pidiendo a gritos. En resumen, con Miedo nos encontramos ante una buena novela, aunque no una obra excepcional. Gemma Nieto
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