Anika (Registrado)
Si tuviera que elegir una opción para que un crío entrara en la Historia –en cualquier etapa de la historia- ésta me parecería perfecta: el libro es un comic, lo protagonizan niños pero el repaso que hace a la civilización egipcia, por ejemplo, es muy variado. No necesita extenderse en los hechos, simplemente y a modo de comic –con viñetas y algunas notas pequeñitas- hace un repaso a la gastronomía, el hábitat, la cultura, las clases sociales, el alfabeto... etc. Y lo mejor es que no solo se aprende, uno se divierte. Migas, el perro de Alex, es muy gracioso. Algunas situaciones son algo cómicas aunque aquí prevalece la cultura, aprender mucho mientras uno cree que está leyendo un comic. Me ha sorprendido incluso conocer cómo se hacía el pan (no conocía ese método). “Egipcios” hace un repasito también a cosas interesantes y curiosas para los ojos de un niño, como el hecho de que se pintaran o usaran pelucas, para qué servían las pirámides, los obeliscos, cómo eran sus huertos, qué significaba la pluma de la verdad en el más allá, algunas leyendas como la maldición de la momia, los juegos de los niños, el descubrimiento de la tumba de Tut Ankh Amon por parte de Howard Carter, etc. Una manera de lo más interesante y divertida de aprender, una forma estupenda de introducir a los niños en algo más que la política histórica como se hace en las escuelas. Es una puerta abierta a un mundo original, distinto y clave para entender parte de la humanidad. Si a los críos los incentivaran con este tipo de libros y documentales no necesitarían aburridos libros escolares para aprender. Hay métodos más efectivos para que aprendamos desde nuestra niñez, y libros divulgativos y entretenidos como este junto a películas o documentales les mostrarían incluso más que algunos libros de texto que se les atragantan. Como desde las altas esferas no están por la labor de hacer estos cambios, al menos de momento, este tipo de libros –en particular “Egipcios”- son un buen complemento para la educación infantil. Estupendo y recomendable. Anika Lillo
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