Pilar Alonso (Registrado)
Esta novela se inicia con un diálogo surrealista en un café de París, con ese humor negro que caracteriza la pluma de Fred Vargas. Lejos de espantar al lector, éste cae hechizado por el buen hacer de esta autora, por sus tramas originales y por la complejidad de sus personajes. El comisario Adamsberg ha llegado a París precedido por su fama y allí trabará conocimiento con el inspector que habrá de acompañarle en muchos otros casos en el futuro: Adrien Danglard. Fred Vargas sabe cuidar sus creaciones, dotándolas de una personalidad bien definida. Sus personajes no son meros accesorios para hilvanar una intriga, es la intriga la que se teje en torno a ellos, y en sus libros encontramos a individuos ciertamente extraños, complejos y en muchos casos fascinantes, lejos de los estereotipos y los tópicos, y que hechizan al lector con sus diálogos y con sus actos. Son capaces de sorprendernos en los momentos más insospechados y de aturdirnos cuando ya creemos saberlo todo de ellos. Abrir las páginas de este libro es sumergirse en un París alejado de sus grandes iconos, en esa parte de la ciudad ajena a los turistas en la que viven, trabajan y sueñan sus habitantes, mientras en la noche alguien pinta con tiza círculos azules en las aceras. Pilar Alonso Márquez
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