Pilar Alonso (Registrado)
En esta entrega continuamos con la historia de Atila. Pero, lejos de iniciarse con su período en el exilio, el autor inicia la trama con su regreso, con lo que en ningún momento, más que por algunos comentarios, llegamos a saber qué ha estado haciendo durante los treinta años que ha permanecido fuera. Eso sí, regresa como un héroe y no dudará en aprovechar cualquier circunstancia que le proporcione mayor ascendiente sobre los suyos. William Napier ha sabido recrear la vida cotidiana en el campamento huno, las relaciones familiares, los entrenamientos de los guerreros, los mitos y leyendas, las relaciones con otras tribus y especialmente el largo viaje que llevan a cabo en busca de aliados. A través de su pluma, el lector puede realizar un recorrido por esa Escitia cuajada de nieve, por los desiertos y las montañas, y es capaz de transmitir el clima y las condiciones del viaje con sobresalientes descripciones. Es innegable que la figura de Atila posee muchos atractivos y Napier sabe explotarlos. Es un magnífico guerrero, pero también un líder nato, astuto y despiadado si la ocasión lo requiere, carismático, firme y tenaz. Eso sí, algunos de sus discursos, o arengas, me han parecido largos en exceso. Por otro lado, el autor nos muestra la situación de Roma, que ocupa una porción mucho más pequeña. Gala Placidia sigue siendo un personaje a tener en cuenta, igual que Aecio, y ya aparecen en el escenario otros que tendrán su importancia en la tercera y última entrega. De nuevo William Napier sumerge al lector en una historia apasionante, escrita con soltura y con grandes dosis de acción. El enfrentamiento entre los dos colosos está a punto de producirse. Pilar Alonso Márquez
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