ARM
El libro de las preguntas es, para mí, de lo -formalmente- más admirable de Neruda. Del mismo modo que las "Greguerías" de Ramón Gómez de la Serna, una frase llega a decir más que la portada de un periódico, más que mil palabras, más que una imagen... El ingenio, la gracias, y la capacidad de crear imágenes poéticas son una prueba de fuego que sólo los grandes poetas superan, Neruda lo hizo. (...) ARM
Recomiendo El libro de las preguntas como recomiendo Greguerías, en grajeas de tres preguntas y cinco greguerías cuatro veces al día...
Contraindicaciones: no recomendado a los personas que padezcan de imaginacioncitis o ausencia de imaginación.
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Minerva Ritz
Neruda escribe este libro en los últimos años de su vida, por eso no es azar que hable tanto del otoño, como cuando pregunta ¿Y cómo la bestia otoñal es luego un oscuro esqueleto?. Muchos pueden interpretar que la bestia otoñal es el majestuoso árbol que queda desnudo de hojas en invierno, pero para mí aquel árbol es Pablo Neruda, que ha entrado en su período otoñal, que ya no vive con la lozanía y agilidad que lo hacía antes. El poeta comprende a las otoñales hojas, ¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas?, él comprende el acto suicida de las amarillentas hojas, que deciden abandonar esta vida, que ya se siente cansadas de ellas. Como he dicho, las comprende pero no comparte su suicidio, Neruda quiere seguir siendo niño. Por eso dice, ¿Dónde está el niño que yo fui, sigue adentro de mí o se fue? ¿Por qué no morimos los dos cuando mi infancia murió?, desea seguir siendo un niño, anhela que ese niño que habita en él no lo deje, crecieron juntos y deben morir juntos.
Del mismo modo escribe con mucha melancolía: ¿En qué ventanas me quedé mirando el tiempo sepultado? ¿O lo que miro desde lejos es lo que no he vivido aún?, se da cuenta que es un hombre que vive de los recuerdos, vive con nostalgia y melancolía, que le ha quedado mucho por vivir y hacer, mas la vejez que lleva sobre su espalda se lo impide.
También por eso denotamos una cierta envidia y recelo a la Primavera, quien cada año renace con inigualable maestría, de ahí nacen preguntas como: ¿Por qué otra vez la primavera ofrece sus vestidos verdes? ¿Qué cuentan de nuevo las hojas de la reciente primavera? ¿No te engañó la primavera con besos que no florecieron? ¿Por qué la primavera renace cada año, y él sólo envejece y se opaca?, en la última pregunta pienso que la Primavera no nos engaña, ella nos ofrece sus magistrales vestidos y cantos, pero nosotros no nos detenemos a escuchar sus bellas tonadas y cuando ya nos hemos percatado de sus hermosas danzas, ya es muy tarde pues se ha despedido de nosotros, dando paso al escurridizo verano.
No sólo hay nostalgia, también Neruda hace un paralelo entre la industrialización versus la naturaleza: ¿Por qué los inmensos aviones no se pasen con sus hijos? ¿Por qué no enseñan a sacar miel del sol a los helicópteros? ¿Por qué no ataca el tiburón a las impávidas sirenas?. Metáforas muy bonitas son las aquí presentes, en la primera, compara Neruda a los pájaros que se pasean volando con sus hijuelos con los aviones que no lo hacen; en la segunda los helicópteros serían las abejas y el sol el panal cargado de miel. El hombre ha tratado de imitar a la naturaleza, la cual es única e irremplazable. En la última pregunta queda muy claro, por qué el tiburón no ataca a la sirena, ella no representa ningún peligro para él, por eso el escualo ataca al hombre cargado de furia al ver con impotencia, cómo mata a sus hermanos delfín y tortuga, como ensucia su azul hogar. De alguna manera la Tierra debe hacernos saber su malestar y enojo ante nuestra falta de respeto: ¿Qué irrita a los volcanes que escupen fuego, frío y furia?, los volcanes son el grito airado de nuestra madre tierra, que recrimina nuestra falta de juicio y nuestras alocadas ganas de reemplazarla por un montón de chatarras tecnológicas, algún día la naturaleza nos mandará la factura por tantos maltratos y será tan alta nuestra deuda, que será imposible de cancelar.
Por último, también noté una fuerte crítica a personajes muy conocidos o a instituciones muy importantes. Ejemplo claro son los capítulos que dedica por completo al ex líder nazi Adolf Hitler, dos capítulos llenos de condena, aquí Neruda es juez y su sentencia es que el torturador sea torturado de la misma forma en que torturó. Además critica a Nixon y su política bélica y a la Iglesia, puesto que de la misma forma escribe en su Autorretrato: ¿torpe de instituciones?. No se siente parte de ellas, entre sus filas es un intruso. Un excelente libro de poesía, deben tener en cuenta quienes lo lean, que leer poesías no es igual a devorar una novela, debemos abrir el libro en cualquier hoja, leer con lentitud, un tiempo después volver a abrirlo y encontraremos un nuevo significado. Eso es lo bello de la poesía, que los lectores no encontrarán una sola interpretación sino muchas, existe un poder plurisignificador, atrévanse a sumergirse en El Libro de las Preguntas, donde Neruda no duda a la hora de preguntarse con mirada de niño los más simples enigmas o los más alocados entuertos.
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