Fermina Daza (Registrado)
Comencé la lectura de "La noche de los tiempos" sorprendida por su número de páginas y me dispuse a leerla con la convicción de que sería una tarea de varias semanas por volumen y por la supuesta complejidad que planteaba su argumento en la contraportada del libro. Con las primeras páginas ya me dí cuenta de que había comenzado un travesía que apuntaba no solo a disfrutar de un largo crucero sino de una experiencia inolvidable en un barco que se desliza mostrando batallas personales, conquistas y derrotas, un viaje salpicado de vida interior por el renacer del amor y de la desolación.
Muñoz Molina
se hace más sólido como narrador en esta novela. Todavía más, demostrándolo con una prosa absolutamente cálida y brillante que imanta y seduce, pariendo una novela sencillamente épica, creando una historia con historia que, a pesar de ser conocida en cuanto a hechos sucedidos y escenarios, tiene la valentía de buscar las raíces de nuestra sociedad actual mostrando fotografías interiores de personajes reales y de ficción.
Un narrador con el don de la ubicuidad que desliza tiempos y espacios en sus renglones sin que, como lectores, tengamos la sensación de esfuerzo para seguir el hilo de lo contado. La superposición en una novela de esta extensión debe ser difícil pero, como digo, está tan sedosamente conseguida que crea un mosaico perfectamente conjugado con figuras y escenarios definidos.
Ignacio Abel es la voz de su interior y la de la sociedad convulsa en aquel tiempo, la omnipresencia del narrador lo sabe todo, pero esa tercera persona hecha en él, se vuelve primera en algún momento de la narración. En el texto se manifiesta el valor de los objetos como faro referente para el protagonista y a través de otro se hace presente en primera persona el narrador.
La inteligencia narrativa, la sensibilidad también se manifiesta en la habilidad del escritor integrando los personajes reales de aquella época y sus escenarios entre gente común y anónima.
Pero lo que más me ha hecho aplaudir a "La noche de los tiempos" es que su autor, utilizando la excusa de una historia de amor, con un corazón templado, con un tono neutro y una pluma firme da un tirón de orejas a nuestra memoria histórica histérica, generando memoria histórica sensata; la reflexión inteligente de la tolerancia, un camino libre de rencor para el recuerdo. Una novela atemporal con el sabor (y seguramente el poso) de las grandes. Fermina Daza
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