Juan Salas (Registrado)
Herta Müller era para mí, así como para muchos lectores, una escritora desconocida hasta que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura el pasado mes de Octubre. Esta circunstancia favorece, sin embargo, que pueda leer y comentar su obra despojado de cualquier prejuicio. El primer pensamiento que surge tras la lectura del libro es que Herta Müller concibe la literatura como un espejo social en el que plasmar la cotidianidad de una realidad nada amable. En este sentido, hace uso en esta obra de la escritura como instrumento de denuncia social. Nos encontramos con unos personajes temerosos y atormentados. Son habitantes de un medio rural que se enfrentan al vacío y a una desolación reflejada en el día a día de una libertad que se retrasa, de un sistema dictatorial que les anula. No obstante, nunca pierden la esperanza, como dice Windisch, protagonista de la novela: “El hombre es fuerte. Más fuerte que las bestias”. Mediante el continuo empleo de frases cortas, la autora nos llega a transmitir la sensación de asfixia que sufren los personajes de la novela con total nitidez y sin ningún artificio.
Juan Salas
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