Cruzado_h
Comenzaba, antes de hacer esta crítica, poniendo en la ficha del libro a "La montaña mágica" como novela enciclopédica. Efectivamente, de acuerdo con Javier Alfaya y tal y como él mismo sostiene en su prólogo, "La montaña mágica" es fácilmente inscribible en este género por raro que nos suene. Ello es así porque en sus páginas encuentran cabida fenómenos como la enfermedad, la guerra, la política, el amor, el tiempo, el arte, la historia y tantos otros; siendo abordados magistralmente. Pero "La montaña mágica" es algo más que un conjunto de filosofaciones sobre ciertos fenómenos. Va mucho más allá. Thomass Mann entreteje una auténtica colmena de personajes y los retrata con sangre fría, para no hacerles mejor ni peor de lo que son. Y cada uno, con sus miserias y grandezas, es susceptible de lograr nuestro cariño hacia él y, si se me permite decirlo, nuestra impotencia y odio hacia Thomas Mann. El Berghoff, sanatorio disfrazado de hotel de lujo, donde la mayoría de los que en él entran acaban volviendo si lo abandonan, donde el tiempo queda apartado, donde se entra y no se sale... Exceptuando al protagonista, el joven Castorp, y su primo, y aunque aquí no es intención mía ni lugar adecuado para hacer un estudio de los personajes de la obra, permítaseme tan sólo destacar a dos. De una parte a Settembrini, humanista y progresista, bello empleador de las palabras, transformado en pedagogo repelente y simpático a la par, que utilizará su tiempo en adoctrinar a su pupilo, Hans Castorp, y con él, de paso, al lector. De otra parte, Naphta, de signo ultra conservador, antagonista puro de Settembrini, y sin nada que envidiarle a éste en absoluto en lo que a erudición se refiere. ¿Se encontrarán ambos y discutirán?. La pregunta es inevitable como también la respuesta. Ambos protagonizarán las discusiones más ejemplares y hermosas aparecidas en libro alguno y ambos tratarán de arrastrar al joven Castorp y al lector a su propio terreno. Llegados a este punto, el compromiso que el lector experimenta con esta obra es tal que ante tales discusiones se sentirá más protagonista que el propio Hans Castorp, viéndose seducido por las riquezas de los argumentos contrapuestos ante él. Antes de acabar un consejo.
No se encariñen con nadie. Evítenlo. "La montaña mágica" es una novela dura de leer, no sólo por la complejidad de los temas esporádicamente tratados en la misma, sino también por el influjo que sus personajes ejercen sobre el lector y por la realidad que les condiciona, haciendo que su destino penda de un hilo en ocasiones no lo bastante fuerte.
En 1.929 el Nobel de Literatura fue otorgado al alemán Thomas Mann, autor, entre otras obras de "La montaña mágica", que escaló con éxito llegando a lo más alto de ella y siendo la cumbre del Realismo del primer tercio del siglo pasado. Y quien escribe esta crítica es un romántico, movimiento artístico inmediatamente anterior al Realismo, surgido como reacción al Romanticismo, por lo que mi simpatía hacia este movimiento realista es más bien escasa. Con la excepción, claro está, de Thomas Mann. Cruzado_h
PD: Existe edición de bolsillo de "La montaña mágica" si bien el tamaño de la letra es infame.
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