Anika (Registrado)
Este es un libro que jamás me cansaré de recomendar, y lo haré tanto a adolescentes como a adultos, porque la historia que cuenta y la forma de hacerlo conecta rápidamente con cualquier tipo de lector. Al tratarse de una historia basada en unos hechos reales –la venta de un niño por parte de su padre para ser utilizado de cabrero en el monte, y ser abandonado allí desde los 6 hasta los 19 años en que es descubierto-, todo en él destila inocencia, sabiduría y honestidad, y viniendo de la narración de su propio protagonista es imposible que no llegue a la gente sea cual sea su sexo, edad o condición social. Absolutamente maravilloso, y tan triste como imprescindible para que conozcamos a los corazones puros. Sorprendente, la mayoría de las veces, te descubrirás con los ojos como platos en algunas escenas, sonriendo en otras muchas, y también apenado con ciertos detalles. Puedes llegar a olvidarte de su estado hasta que, de pronto, te dice que el pelo le llega por las rodillas, y piensas en ese hombre que va de vez en cuando a llevarle mendrugos de pan duro y que jamás le ha dado ni una chaqueta para taparse o unos zapatos y no puedes entender cómo alguien puede ser tan malnacido. Momentos como esos te hacen dudar de la condición humana. Sin embargo él mismo, Marcos, será quien te devuelva la fe en esa condición, él con sus actos, él con sus ideas, él con sus reflexiones… Es curioso que el propio autor no da credibilidad a algunas cosas que cuenta Marcos, como que la culebra le salvó en cierta ocasión, pero sin prestar excesiva atención adviertes rápidamente que es imposible vivir desde los 6 años hasta los 19 completamente abandonado si no tienes animales cuidándote o protegiéndote, y su relación con la culebra es excepcional. Bueno, con la culebra, con los lobos, con los pájaros… Sobresaliente y admirable (Marcos) Te encantará leerla y seguramente tú también la recomendarás. Anika Lillo
|