Anabel Botella (Registrado)
A estas alturas ya no tengo ninguna duda de que me gusta leer novelas románticas, y que gracias a Nieves Hidalgo defenderé estas historias a capa y espada. No es la única autora que he leído (son muy poquitas), pero sí es la primera que ha caído en mis manos después de aquellas novelas que regalaban con alguna revista que compraba mi madre. Y como siempre me he recordado leyendo, esas novelas también pasaron a mis estanterías.
Sin embargo hay una diferencia muy grande entre aquellas obras y éstas que se publican hoy en día. Las mujeres que protagonizan estas historias suelen ser valientes, mujeres que no se conforman con las circunstancias que les ha tocado vivir. Quieren ser dueñas de sus vidas, de sus emociones, de sus deseos. Y en este sentido Marina, como todas las protagonistas de Nieves, sabe perfectamente lo que quiere.
Marina es una mujer culta, que sabe leer, algo muy inusual en tiempos de Carlos I, y que debe mantener en secreto. Puede parecer algo intrascendente en la época actual, pero gracias a mujeres como Marina (todas aquellas que han permanecido a la sombra de la historia que se ha contado en los libros de texto) podemos dar gracias de que nuestras voces se escuchen en esta sociedad.
Y qué podemos decir de Carlos. Es el típico hombre que se muestra, en un principio, seguro de cada paso que da, pero Marina hará tambalear todas sus ideas preconcebidas con respecto a las mujeres. Hay un cambio en ambos protagonistas, pero sobre todo vemos cómo Carlos evoluciona hacia una persona que trata de igual a igual a una mujer.
Y a partir de este cóctel de emociones se desarrollará una historia de amor maravillosa, donde reímos y lloramos con ambos, con sus peleas, sus tiras y afloja.
También hay que elogiar la labor de investigación que ha realizado Nieves en esta novela. Casi todos los hechos que narra ocurrieron realmente. Es cierto que Juana La Loca estaba incapacitada por su supuesta “locura”, pero en la novela se muestra como una mujer muy cabal. También son ciertos los acontecimientos que sucedieron con los líderes comuneros: Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado.
Asímismo tampoco puedo olvidarme de un personaje secundario de lujo, Elena Zúñiga, una mujer bastante adelantada para su época, y que le hará ver a Marina sus verdaderos sentimientos.
Os dejo con un extracto de la novela: (…)Cuando pudo ser dueña de su mente, se aupó, apoyando los brazos sobre el pecho del hombre, y lo miró a los ojos. Carlos la observaba con una mezcla de pasión y asombro que la hizo enrojecer. -Imagino que esto no lo aprenderías en el colegio de las monjas –dijo. Ella estalló en carcajadas que fueron coreadas por el conde, y la vergüenza provocada por su escandaloso proceder desapareció de un plumazo.
Sólo me queda deciros: ¡Qué disfrutéis de vuestras lecturas!
Anabel Botella
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