Anika (Registrado)
Este es un cuento un tanto extraño y por ello mismo, original y con final feliz. Pero digo que es extraño porque en principio, y a pesar del final feliz, todo parece indicar que no puede acabar bien para todos. Y así es. Laura Borràs nos habla de un castillo protegido por un dios-mago que en un momento dado centra sus intereses en otra cosa (el amor) y se olvida de la protección al castillo.
A partir de ahí todo es pena, y la forma de resolverlo es más que curiosa porque es la propia princesa, hija del rey y enamorada del dios-mago quien decide que la felicidad estará en que el castillo y sus gentes acaben como ella. No sería raro si no fuera porque la princesa, para ser feliz, acaba bajo el mar, donde vive el dios-mago, y por tanto el castillo debe acabar... inundado bajo las aguas. Da la impresión de que el final feliz bajo los ojos adultos no es tan feliz (castillo y ciudadanos pierden su hasta ahora vida en tierra para acabar inundados, y para ello deberán llorar muchísimo porque son sus lágrimas las que conseguirán el reto), pero no olvidemos que está dirigido a los niños, y que todo es posible en el mundo infantil, de modo que ellos verán un final de verdad feliz. Todos vivirán felices bajo el mar, como si fueran la Sirenita. Personalmente me gusta la idea de los cuentos tengan, a veces, estas dobleces. Al niño se le puede preguntar acerca del cuento y así averiguamos qué opina y qué ha entendido, de modo que conocemos a nuestros hijos un poquito mejor. No está mal la idea ¿verdad? Anika Lillo
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